Raising Week 2016

Comenzábamos la semana de rojo intenso, con un día dedicado a mostrar lo sexy de lo cotidiano. Para nosotros, era la primera vez que llevábamos a cabo un taller sobre sexualidad en el que abarcábamos la comunicación y la imaginación como bases esenciales del crecimiento erótico y potenciadores del deseo.

La experiencia ha sido inmejorable, conseguimos romper el hielo y comenzar a crear un grupo más allá de un conjunto de personas. Además, a nosotros nos disteis un empujón motivacional muy grande para afrontar el resto de la semana, al ver que lo que os estábamos ofreciendo os era útil.

Los días siguientes nos dedicamos a oscurecer un poco el tono y nos fuimos al gris, sin dejar el erotismo de lado, simplemente cambiamos el color desde el que nos aproximábamos a él.

Martes y jueves os presentamos un nuevo formato de taller de shibari enfocado al corazón, a atar desde la honestidad, buscando dentro de nosotros mismos cuál es la intención que tenemos en ese preciso momento y cuál es el deseo de la persona que estamos atando.

Fue curioso ver cómo a penas se tocaron las cuerdas y sin embargo nadie las echó de menos; es más, durante toda la semana no hubo ninguna persona que quisiera ser atada. Para nosotros, este hecho indica que nos estabais entendiendo, que estabais procesando aquello que os contábamos, que comprendíais que lo importante no son las herramientas sino lo que podemos hacer con ellas; que el foco había pasado de la cuerda a las personas. Y así, nuestra motivación con este proyecto continuaba creciendo conforme pasaban los días.

Entre medias llegamos al negro intenso. El miércoles, en el interior de la mazmorra, llevamos a cabo lo que hemos decidido denominar ceremonial. No fue una performance ni un espectáculo, no hubo coreografías ni interpretaciones, sólo emociones reales que fluían de todas las personas que estaban presentes.

Lo que ese día tuvo lugar había comenzado hacía meses y no se acabó ahí, fue una parte de un proceso continuado en el tiempo. Sin duda la más sombría de todas ellas, pero al mismo tiempo imprescindible para poder proseguir el camino; ya que hay ocasiones en las que la oscuridad es necesaria para sacar a la luz aquello que está oculto. Cuando terminamos vimos en vuestras caras que no os había dejado indiferentes, que algo se había removido; también en nosotros. Los días siguientes llevaron consigo un procesamiento de todo lo que habíamos vivido allí dentro, y haber podido compartir esta parte también con vosotros ha hecho que la experiencia sea aún más especial y enriquecedora.

Sentimos que de alguna forma hemos conseguido traspasar las paredes de la mazmorra y que no se quedase en una función que se ve una noche y luego se olvida.

Por último, el viernes finalizamos la semana con el mismo color que la habíamos inaugurado, volviendo al rojo intenso.

Nos gustaría agradecer a la Asociación de Parejas Liberales de Asturias (La Luna) la grandísima ayuda que nos han prestado y el habernos permitido llevar a cabo en su chalet este último taller, en el que combinamos la comida con el erotismo.

Fue el mejor broche de clausura posible. En el transcurso de la velada afloró una profunda complicidad entre cada mesa y comensal, dando la impresión de que cada par estaba dentro de su propia burbuja donde no había más. Y sin embargo, durante la sobremesa percibimos también como entre todos los presentes surgía una especie de unión fraternal al compartir las vivencias de cada uno con los demás.

Cuando comenzamos a preparar estos talleres teníamos la idea de dotaros de herramientas y de formas de buscar las vuestras propias, que comprendierais que no siempre es necesario hacer grandes inversiones en la preparación de un momento especial, que cada uno de nosotros es distinto y que no existen dos momentos iguales, por lo que es esencial estar siempre presente en lo que estamos viviendo, y que las herramientas son eso, herramientas, por lo que el foco no debe situarse en ellas. No se trataba de ofrecer técnicas y “métodos infalibles”, ya que no existen.

A lo largo de los días, hemos podido comprobar cómo lo que íbamos compartiendo os calaba y estamos convencidos de que lo vais a aplicar; y este era nuestro objetivo principal, ya que estos talleres eran para vosotros y queríamos que os fueran útiles.

Por todo esto, gracias.